lunes, 22 de noviembre de 2010

Analepsis y prolepsis

La Ilíada:

Prolepsis:

  1. “(…) ¡Insensato! No se le ocurrió que los dones de los dioses no
  pueden ser deshechos fácilmente por los hombres, ni siquiera ceder a su
  violencia. Así pues, no puedo atravesarlo la lanza de Eneas porque lo
  impidió la lámina de oro que el dios puso en el centro… (…)”
  2. “Así, animado de mucha vehemencia, suplicaba, ¡desgraciado!, sin
  sospechar que con sus palabras estaba pidiendo su propia muerte. (…)”

Analepsis:

  1. “(…) Porque no puedo olvidar que la muchacha que los aqueos me
  otorgaron como galardón, después de haberla conquistado con mi lanza, en una
  poderosa ciudad, me ha sido arrebatada por el rey Agamenón, que me ha
  tratado como si yo fuese mas que un pobre advenedizo. Pero dejemos ya las
  cosas pasadas, porque no es posible ni justo ni quiero guardar por más
  tiempo la cólera en mi corazón, aunque me había hecho el propósito de
  mantenerla hasta que el griterío y la batalla llegaran junto a mis navíos.
  (…)”.
  2. “¡Mirmidones! Que ninguno de vosotros se olvide de las amenazas que
  dirigíais a los troyanos desde las naves mientras  duró mi rencor, ni de las
  recriminaciones con que me abrumabais. Me decíais: ¡Implacable hijo de
  Peleo! ¡No perece sino que tu madre te haya alimentado con
  hiel!¡Despiadado!, que retienes a la fuerza con las naves a tus compañeros,
  que suspiran por el combate. ¿Qué hacemos aquí? Embarquémonos en los navíos
  y volvamos a la patria, ya que la funesta cólera anida en tu corazón. Así es
  como acostumbrabais a increparme en cuanto os reuníais. (…).”.



 La Odisea:

Prolepsis:
a) “La pulieron, y yo afilé el extremo del  venablo bajo el estiercol
abundantemente extendido por toda la caverna, y ordené a mis compañeros
sortearse para saber quiénes habían de levantarlo conmigo para hundirlo en
le ojo del cíclope cuando le hubiera tomado el dulce sueño..”

Analepsis:
  1. “Se acerco ella a su amo y se puso a lavarlo y vio al punto la señal
  que dejó un jabalí con su blanco colmillo una vez que el Parnaso corrió con
  los hijos de Autólico, de quien la madre de él era hija, y este héroe
  brillaba en hurtar y jurar, dones estos dados por Hermes, a quien, para
  tenerlo propicio, quemábale muslos de cabritos y ovejas, y el dios le
  asistía benévolo.”
  2. A partir del canto IX Odiseo comienza a contarle sus aventuras a los
  feacios. Esta regresión al pasado, que se extiende hasta el canto XIII,
  puede ser considerada una analepsis.


Analepsis, prolepsis.
Ab Ovo:

El 12 de octubre de 1999, Delia esperaba a su amante como todas las noches
en la puerta de su casa. Le llamaba la atención que ya siendo las once y
media de la noche el no llegara a buscarla. Últimamente se estaba retrasando
un poco, ya que antes solía ir a buscarla a las diez, mientras sus padres
dormían. Siempre le traía un ramo de flores o una caja de bombones y solían
ir al puerto a pasar parte de la noche. Pero estos últimos días las cosas no
eran como antes. Delia lo sentía distante, casi ausente, y solía pensar que
él la engañaba, pero pronto borraba esa idea de su mente. Ella no esperaba
lo que él le iba a contar esta noche, ni siquiera lo imaginaba; el pobre
moriría en pocas horas.

Ya eran las doce y él no llegaba, entonces comenzó a desesperarse. Tenía que
verlo porque debía contarle una noticia muy importante. No esperó más y
salió  a buscarlo.

Agarró sus cosas y salió sola por calles inundadas de la oscuridad de la
noche.

Caminó durante media hora y llegó al departamento donde vivía su amante.
Allí  lo encontró, tirado sobre su cama casi inconciente. Al verlo se
desesperó  y corrió a abrazarlo. Al instante intento llevarlo a un hospital
pero él se negó. Estaba casi inconciente y su mirada estaba perdida. Juntó
sus fuerzas y le contó a Delia de la enfermedad que lo estaba matando poco a
poco. Ya los médicos le habían dicho que le quedaban pocas horas de vida.
Delia al enterarse de esto derramó varias lagrimas; en unos segundos mas le
contaría de su embarazo, pero debía buscar la forma. Pocos segundos mas
tarde le contó que iba a ser padre, pero a el pareció no importarle. En
realidad si le importaba, pero ya estaba agonizando, sus músculos no
respondían y su corazón latía cada vez con menos fuerzas. La miró a los ojos
y no hizo falta decir mas nada. En ese momento murió. Delia no logró superar
su muerte y le aterrorizaba tener que cuidar de su hijo sola. Entonces secó
las pocas lágrimas que quedaban en sus ojos, tomó un cuchillo de la cocina y
terminó con su vida y la de su hijo.


In media res:

Eran las doce y él no llegaba. A ella le aterraba q le halla pasado algo,
entonces comenzó a desesperarse. Tenía que verlo, quería contarle de su
embarazo, pero no sabía que él iba a morir. Llevaba ocultándolo hace un mes
para que sus padres no se enteraran. Tuvo que hacerse sola los estudios, y
cuando descubrió que estaba esperando un hijo varias sensaciones corrieron
por su cuerpo.

Tomó sus cosas y salió en su búsqueda. Caminaba sola por la noche y miles de
cosas extrañas se le cruzaban por la cabeza. Decidió no pensar más y se dejó
llevar hasta terminar en el departamento de su amante. Recorrió varias
habitaciones hasta verlo tirado sobre su cama casi inconciente. Corrió a
abrazarlo e intentó llevarlo a un hospital, pero él la detuvo. Sus miradas
se perdieron una junto a la otra, pero él detuvo ese momento para hablar con
su mujer. Recobro fuerzas y le contó a ella que los médicos le
diagnosticaron solo algunas horas más de vida y que su enfermedad lo estaba
consumiendo. Delia no pudo contener sus lágrimas y luego de unos segundos le
contó que estaba embarazada. El se mantuvo distante ante la gran noticia,
pero todo por culpa de la agonía que ya no lo dejaba reaccionar. Pocos
segundos después murió. Delia no pudo superar la muerte de su amante y no
podía pensar que debía cuidar sola de su hijo. Entonces no dudó un segundo
mas, tomó un cuchillo de la cocina, se recostó junto a su amante y en ese
momento acabó con su vida y la de su hijo que descansaba en su vientre.

In extrema res:

Cuando Delia llegó a la casa de su amante ya era demasiado tarde. Lo vio
tirado en la cama, semiinconsciente y agonizando. Desesperada, se apuró a
darle la noticia de que ambos estaban esperando un hijo, y le explicó
brevemente los motivos por los cuales no le había contado antes. En ese
momento Delia se percató de que el amante estaba demacrado, con aspecto de
haber estado enfermo durante mucho tiempo. Y fue allí cuando comenzó a atar
cabos, y se dio cuenta de que, por culpa de estar encerrada y ensimismada durante
este último tiempo, había olvidado cuidar de su amante, y no fue capaz de
reconocer en él una enfermedad crónica.

Luego de haberse dado cuenta de la gravedad de la situación se imaginó en el
velorio de su amante, con toda su familia, llorando su ausencia; no pudo
evitar derramar unas lágrimas sobre su mejilla.

Conclusión:
Tanto la analepsis como prolepsis son recursos que podemos
utilizar cuando necesitamos hacer una reconstrucción de lo ocurrido o de lo
que va a suceder; sin embargo debemos utilizarlo teniendo en cuenta sus
complicaciones. Por su parte, ----- nos sirve para ordenar los hechos según
los queramos narrar y para generar distintas sensaciones en el lector, ya
sea de suspenso, misterio, ansiedad. Según el tipo de narración que
elijamos, seleccionamos y jerarquizamos los hechos en la historia que nos
convengan, es por este motivo que suprimimos algunas acciones de texto a
texto, ya que nos resultaban insignificantes y dificultaba la comprensión de
los mismos.

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